IMPACTO DEL MENSAJE DEL PAPA LEÓN EN LA PRAXIS DE LOS MEDIOS Y REDES
“Preservar las voces y los rostros humanos” es el título del mensaje del Papa León XIV en homenaje a la Jornada mundial de la Comunicación, que interpela a quienes trabajamos con la palabra pública, estos tiempos de redes sociales, algoritmos y la inteligencia artificial. Y con frecuencia de manipulación y descrédito de los medios.
En Pastaza, como en muchas regiones del país, asistimos a prácticas comunicacionales preocupantes. Algunos portales digitales y cuentas en redes sociales han optado por la confrontación permanente: contenidos diseñados para favorecer a determinados actores políticos, mientras se desacredita sistemáticamente a otros; publicaciones que priorizan el ataque personal antes que el argumento; rumores que circulan con más rapidez que la verificación.
El Pontífice lo dice con claridad: “El reto no es tecnológico, sino antropológico”. Es decir, el problema no está únicamente en las herramientas digitales o en la Inteligencia Artificial, sino en la manera en que estamos permitiendo que estas sustituyan el pensamiento crítico, la responsabilidad y, sobre todo, el encuentro humano.
Cuando la comunicación pierde el rostro, pierde también el alma. Hoy la IA puede redactar textos, editar imágenes, simular voces y construir realidades virtuales con sorprendente eficacia. Pero también puede diluir la verdad, uniformar el pensamiento y convertir la información en simple estadística emocional. El riesgo —como advierte León XIV— es terminar habitando “mundos de espejos”, donde solo escuchamos lo que confirma nuestras ideas y dejamos de reconocer al otro como diferente y digno.
No se refiere a la crítica política —que es necesaria y saludable en democracia—, sino de algo distinto: la deshumanización del adversario.
Cuando se reduce a una persona a un meme, a una burla o a una campaña de desprestigio, se deja de ver su rostro. Y cuando eso ocurre, la comunicación deja de servir al bien común para convertirse en arma.
El comunicador, periodista o generador de contenido, tiene una responsabilidad que va más allá del tráfico o la viralidad. Informar no es manipular emociones ni alimentar bandos. Informar es ayudar a comprender la realidad con honestidad, contexto y respeto.
Por eso resultan oportunos los tres pilares que propone el Papa: responsabilidad, cooperación y educación.
Responsabilidad para decir la verdad, aunque incomode.
Cooperación para construir ecosistemas informativos más sanos.
Educación para formar ciudadanos críticos, capaces de distinguir hechos de propaganda.
La tecnología puede amplificar nuestra voz, pero nunca debe reemplazar nuestra conciencia.
Hernán Heras Luna Magister en comunicación Digital






























































































































































































































